sábado, 31 de mayo de 2014

LA EDUCACIÓN DE ADULTOS

El adulto como aprendiz

Cranton (1992b) postula que intentar delinear las características del aprendiz adulto es muy parecido a describir las características de cualquier otro grupo de adultos. A pesar de que existe gran diversidad entre la gente, hay ciertas áreas comunes que se pueden relacionar con su aprendizaje.

Sugiere Cranton (1992b) que las características del aprendiz adulto se pueden clasificar en dos grandes categorías: las características personales y las características afectivas. Entre las características personales destaca la autora, la personalidad particular de cada individuo, su cultura, la filosofía y experiencias de vida, así como su desarrollo hacia la vida adulta. Por otro lado, ella señala que en las características afectivas del adulto se pueden agrupar los diversos estilos de aprendizaje, la autonomía, los valores, las experiencias vividas y la autodirección.

De igual modo, Cranton (1992b), enfatiza que las características personales del adulto influyen en el proceso de aprendizaje. Sin embargo, no logran cambiar este proceso de manera significativa. Sugiere ella que estas características son las que afectan el proceso decisional del individuo y su planificación para estudiar y aprender. Cada individuo llega a su vida adulta con unas experiencias diferentes y desde un entorno particular que le capacita para enfrentar su proceso como aprendiz.

En relación con las características personales del adulto, Cross (1981) arguye que las dimensiones físicas, sicológicas y culturales son variadas y se reflejan en el crecimiento y desarrollo del adulto. Destaca que por la variedad de características del adulto y lo definidas que están, éste es un ser totalmente diferente al niño. Por estas características, el proceso de aprendizaje del adulto debe desarrollarse de una manera particular.


En cuanto al supuesto de autodirección que se presenta en el modelo andragógico, Brookfield (1986) concurre que el adulto debe ser tratado como un ser autodirigido ya que éste así lo prefiere. Sugiere entonces, que el proceso de enseñanza aprendizaje se desarrolle de manera tal que se promueva la autodirección de los aprendices.

Según Houle (1980), los adultos, al poseer características e intereses particulares, tienen motivaciones diferentes al participar en los diversos programas educativos. Por tal razón, sugiere que existen tres subgrupos de aprendices adultos: (1) los que están orientados a las metas - participan en los programas educativos para lograr ciertos objetivos específicos, (2) los que están orientados a las actividades - se interesan por las actividades que se realizan y (3) los que están orientados al aprendizaje - buscan adquirir nuevo conocimiento.

El proceso para facilitar la educación del adulto

La educación de adultos es un conjunto de procesos de aprendizaje, por medio del cual las personas cuyo entorno social considera adultos, desarrollan sus capacidades. Smith (1998) destacó que la educación de adultos es la disciplina    que consiste de profesionales dedicados que fundamentan  su práctica  en la teoría, acumulan y comparten el conocimiento  y las necesidades  particulares de su  clientela.

La educación de adultos tiene como propósito desarrollar la autonomía y el sentido de responsabilidad tanto de las personas como de las comunidades. Esto se logra al reforzar la capacidad de hacer frente a las transformaciones de la economía, la cultura y la sociedad en su conjunto. A su vez, el promover la coexistencia, la tolerancia y la participación consciente y creativa de los ciudadanos en su comunidad son parte de las finalidades de la educación de adultos. En otras palabras, se propone entregar a la gente y a las comunidades el control de su destino y de la sociedad para afrontar los desafíos del futuro y cumplir el propósito de la educación de adultos (Organización de las Naciones Unidas, 1997). Provee para atender los retos de la tecnología, la economía mundial, la globalización, aspectos variados de la demografía poblacional, la contaminación ambiental, la escasez de recursos naturales, el multiculturalismo, la inmigración y los problemas reales de analfabetismo. Además, atiende todos los aspectos relacionados con la educación en servicio de las distintas profesiones y ocupaciones (Rachel, 1989).
El modelo andragógico consiste de cinco supuestos que Knowles (1980) probó a través de diversas investigaciones. En estos supuestos se presentan las características particulares del aprendiz adulto y su relación particular con el proceso de enseñanza aprendizaje:
  1. El adulto es un ente altamente dirigido.
     
    • El clima instruccional debe ser uno relajado, informal, cálido, colaborativo, respetuoso y fortalecedor. Este ambiente propicia que el adulto se sienta aceptado, respetado y reciba el respaldo necesario.
    • Se debe enfatizar en el diagnóstico de las necesidades del aprendiz.
    • Los aprendices deben involucrarse en el proceso de planificación
      del aprendizaje, se sugiere que el educador sirva como recurso facilitador de este proceso.
    • El proceso de enseñanza aprendizaje es responsabilidad tanto del aprendiz como del educador.
    • El aprendiz debe involucrarse en la autoevaluación, en la cual el educador ayuda a los adultos a obtener evidencia en torno al progreso que ellos mismos logran
       
  2. El adulto tiene ciertas experiencias que se convierten en un recurso muy importante para su aprendizaje y el de otros. Por lo tanto, se recomienda:
    • diagnosticar las necesidades, por mutuo acuerdo, entre el aprendiz y el facilitador.
    • utilizar técnicas en las cuales se promueva que el aprendiz participe y comparta sus experiencias.
    • proveer oportunidades para que los estudiantes apliquen el aprendizaje a sus vidas.
    • incorporar actividades que estimulen al aprendiz a reflexionar en torno a sus experiencias objetivamente y aprender de ellas.

1.       El adulto desea aplicar inmediatamente los conocimientos que va adquiriendo y su orientación al aprendizaje cambia de una enfocada a las asignaturas a una enfocada a las tareas y los problemas.
o    Los educadores deben estar atentos a las particularidades de los aprendices y desarrollar experiencias de aprendizaje, tales como los contratos y proyectos que atiendan las mismas.
o    La organización de la secuencia del aprendizaje para el adulto debe responder a las áreas problemáticas con las cuales éste se confronta y no meramente con la materia de enseñanza.


El educador de adultos

Con el propósito de implantar los modelos anteriormente presentados y facilitar el proceso de enseñanza aprendizaje se requiere un educador especial. Este educador debe poseer ciertas características que lo capaciten para atender las necesidades de su clientela y lograr la eficiencia en el proceso educativo.
La función del educador como facilitador es estimular y promover el desarrollo del aprendiz. Algunas de estas funciones del educador se ejercitan simultáneamente y otras pueden ejercerse independientemente. Sin embargo, la relación que se establece con el aprendiz a través de las diversas funciones es una de las dimensiones más importantes en el desarrollo del proceso educativo del adulto (Dirkx y Prenger, 1997).

En esta función de facilitador, el educador no es directivo, no controla ni impone sus ideas de lo que los aprendices deben aprender. Sin embargo, ayuda a los aprendices a hacer lo que ellos desean hacer (Cranton, 1992a). En la conducta que se asocia con la función de facilitador, se incluye interactuar con los aprendices, clarificar sus ideas, promover un proceso de enseñanza aprendizaje efectivo y establecer una relación de confianza con los participantes. Además, el facilitador debe aceptar y respetar a los aprendices tal y como son.

La educación de adultos
Nellie E. Torrado
Catedrática, Escuela Secundaria UPR
Facultad de Educación, UPR, Río Piedras
 
 
A MI MADRE CON MUCHO AMOR: URBANA CHUMPITAZ COSSIO

FUISTES UN GRAN EJEMPLO PARA MI Y TODOS LOS TUYOS....

02-07-1937          05-04-2014

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