LA EDUCACIÓN DE ADULTOS
El adulto como aprendiz
Cranton (1992b) postula que intentar delinear las características del aprendiz
adulto es muy parecido a describir las características de cualquier otro grupo
de adultos. A pesar de que existe gran diversidad entre la gente, hay ciertas
áreas comunes que se pueden relacionar con su aprendizaje.
Sugiere Cranton (1992b) que las características del aprendiz adulto se pueden
clasificar en dos grandes categorías: las características personales y las
características afectivas. Entre las características personales destaca la
autora, la personalidad particular de cada individuo, su cultura, la filosofía
y experiencias de vida, así como su desarrollo hacia la vida adulta. Por otro
lado, ella señala que en las características afectivas del adulto se pueden
agrupar los diversos estilos de aprendizaje, la autonomía, los valores, las
experiencias vividas y la autodirección.
De igual modo, Cranton (1992b), enfatiza que las características personales del
adulto influyen en el proceso de aprendizaje. Sin embargo, no logran cambiar
este proceso de manera significativa. Sugiere ella que estas características
son las que afectan el proceso decisional del individuo y su planificación para
estudiar y aprender. Cada individuo llega a su vida adulta con unas
experiencias diferentes y desde un entorno particular que le capacita para
enfrentar su proceso como aprendiz.
En relación con las características personales del adulto, Cross (1981) arguye
que las dimensiones físicas, sicológicas y culturales son variadas y se
reflejan en el crecimiento y desarrollo del adulto. Destaca que por la variedad
de características del adulto y lo definidas que están, éste es un ser
totalmente diferente al niño. Por estas características, el proceso de
aprendizaje del adulto debe desarrollarse de una manera particular.
En cuanto al supuesto de autodirección que se presenta
en el modelo andragógico, Brookfield (1986) concurre que el adulto debe ser
tratado como un ser autodirigido ya que éste así lo prefiere. Sugiere entonces,
que el proceso de enseñanza aprendizaje se desarrolle de manera tal que se
promueva la autodirección de los aprendices.
Según Houle (1980), los adultos, al poseer características e intereses
particulares, tienen motivaciones diferentes al participar en los diversos
programas educativos. Por tal razón, sugiere que existen tres subgrupos de
aprendices adultos: (1) los que están orientados a las metas - participan en
los programas educativos para lograr ciertos objetivos específicos, (2) los que
están orientados a las actividades - se interesan por las actividades que se
realizan y (3) los que están orientados al aprendizaje - buscan adquirir nuevo
conocimiento.
El proceso para facilitar la educación del adulto
La educación de adultos es un conjunto de procesos de aprendizaje, por medio
del cual las personas cuyo entorno social considera adultos, desarrollan sus
capacidades. Smith (1998) destacó que la educación de adultos es la disciplina que consiste de profesionales dedicados que
fundamentan su práctica en la teoría, acumulan y comparten el
conocimiento y las necesidades particulares de su clientela.
La educación de adultos tiene como propósito desarrollar la autonomía y el
sentido de responsabilidad tanto de las personas como de las comunidades. Esto
se logra al reforzar la capacidad de hacer frente a las transformaciones de la
economía, la cultura y la sociedad en su conjunto. A su vez, el promover la
coexistencia, la tolerancia y la participación consciente y creativa de los
ciudadanos en su comunidad son parte de las finalidades de la educación de
adultos. En otras palabras, se propone entregar a la gente y a las comunidades
el control de su destino y de la sociedad para afrontar los desafíos del futuro
y cumplir el propósito de la educación de adultos (Organización de las Naciones
Unidas, 1997). Provee para atender los retos de la tecnología, la economía
mundial, la globalización, aspectos variados de la demografía poblacional, la
contaminación ambiental, la escasez de recursos naturales, el
multiculturalismo, la inmigración y los problemas reales de analfabetismo.
Además, atiende todos los aspectos relacionados con la educación en servicio de
las distintas profesiones y ocupaciones (Rachel, 1989).
El modelo andragógico consiste de cinco supuestos
que Knowles (1980) probó a través de diversas investigaciones. En estos
supuestos se presentan las características particulares del aprendiz adulto y
su relación particular con el proceso de enseñanza aprendizaje:
- El adulto es un ente altamente dirigido.
- El clima instruccional debe ser uno relajado, informal, cálido,
colaborativo, respetuoso y fortalecedor. Este ambiente propicia que el
adulto se sienta aceptado, respetado y reciba el respaldo necesario.
- Se debe enfatizar en el diagnóstico de las necesidades del
aprendiz.
- Los aprendices deben involucrarse en el proceso de planificación
del aprendizaje, se sugiere que el educador sirva como recurso
facilitador de este proceso.
- El proceso de enseñanza aprendizaje es responsabilidad tanto del
aprendiz como del educador.
- El aprendiz debe involucrarse en la autoevaluación, en la cual el
educador ayuda a los adultos a obtener evidencia en torno al progreso que
ellos mismos logran
- El adulto tiene ciertas experiencias que se convierten en un
recurso muy importante para su aprendizaje y el de otros. Por lo tanto, se
recomienda:
- diagnosticar las necesidades, por mutuo acuerdo, entre el aprendiz
y el facilitador.
- utilizar técnicas en las cuales se promueva que el aprendiz
participe y comparta sus experiencias.
- proveer oportunidades para que los estudiantes apliquen el
aprendizaje a sus vidas.
- incorporar actividades que estimulen al aprendiz a reflexionar en
torno a sus experiencias objetivamente y aprender de ellas.
1.
El
adulto desea aplicar inmediatamente los conocimientos que va adquiriendo y su
orientación al aprendizaje cambia de una enfocada a las asignaturas a una
enfocada a las tareas y los problemas.
o Los educadores
deben estar atentos a las particularidades de los aprendices y desarrollar
experiencias de aprendizaje, tales como los contratos y proyectos que atiendan
las mismas.
o La organización de
la secuencia del aprendizaje para el adulto debe responder a las áreas
problemáticas con las cuales éste se confronta y no meramente con la materia de
enseñanza.
El educador de adultos
Con el propósito de implantar los modelos anteriormente presentados y facilitar
el proceso de enseñanza aprendizaje se requiere un educador especial. Este
educador debe poseer ciertas características que lo capaciten para atender las
necesidades de su clientela y lograr la eficiencia en el proceso educativo.
La función del educador como facilitador es estimular y
promover el desarrollo del aprendiz. Algunas de estas funciones del educador se
ejercitan simultáneamente y otras pueden ejercerse independientemente. Sin
embargo, la relación que se establece con el aprendiz a través de las diversas
funciones es una de las dimensiones más importantes en el desarrollo del
proceso educativo del adulto (Dirkx y Prenger, 1997).
En esta función de facilitador, el educador no es directivo, no controla ni
impone sus ideas de lo que los aprendices deben aprender. Sin embargo, ayuda a
los aprendices a hacer lo que ellos desean hacer (Cranton, 1992a). En la
conducta que se asocia con la función de facilitador, se incluye interactuar
con los aprendices, clarificar sus ideas, promover un proceso de enseñanza
aprendizaje efectivo y establecer una relación de confianza con los
participantes. Además, el facilitador debe aceptar y respetar a los aprendices
tal y como son.
La
educación de adultos
Nellie E. Torrado
Catedrática, Escuela Secundaria UPR
Facultad de Educación, UPR, Río Piedras
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A MI MADRE CON MUCHO AMOR: URBANA CHUMPITAZ COSSIO
FUISTES UN GRAN EJEMPLO PARA MI Y TODOS LOS TUYOS....
02-07-1937 05-04-2014 |